Filosofar en el siglo XXI es también usar las posibilidades tecnológicas mediante la reflexión en el diálogo. La política es entonces ensayo colectivo y dialogal para enfrentar los peligros de derrumbamiento, en este caso del siglo XXI, de un mundo cuya desaparición parecemos mirar con asombro. Para que no surjan nuevos dogmas es menester pensar siempre. Algunos pensadores como Raúl Fornet llaman a esto “desobediencia cultural” por analogía con la “desobediencia civil”, esto es, arribar a una filosofía intercultural que impida una estabilización que tranque de nuevo unos mecanismos que deben estar en permanente movimiento para impedir o la aparición de renovados totalitarismos o en un mero aparato formal como le sucedió a la democracia representativa. Es lo que denominado un poder instituyente que impida la sacralización sobre dogmas que se hacen antifilosóficos por esencia y por ende antidemocráticos.
Los grandes referentes caen cada día y ante los vacíos no nos queda más, a cada uno de nosotros, que ir a nuestro propio mundo interior aunque se produzca lo que Fernando Sabater llamó despectivamente “el cacareo on-line de la guardería virtual”. No ha habido quien no hable montado en su tiempo y mirando los requerimientos que cada día llegan sin pausa. Filosofar es hoy buscar el pragmatismo. Es en buena medida el punto del cual partieron Feuerbach y Marx, volver a pensar al hombre real. Hasta aquí, pues los dos escribieron en sus tiempos y otros eran los planteamientos
Este hombre tiene, cuerpo, historia y memoria. Una antropología filosófica no se refiere a una esencia inmutable, sino a un agente de la transformación política y social. Quiere decir, debe producirse un giro epistemológico en las investigaciones. Como nunca hay que esclarecer las relaciones entre el sujeto humano y el mundo objetivo. La ética es asunto clave en la política del siglo XXI. Hay que aprehender nuevas formas de decodificar la realidad. Edgar Morin (Los siete saberes necesarios para la educación del futuro), lo plantea como la necesidad de una reforma de pensamiento, paradigmática y no programática. Es necesario pensar para una realización de humanidad.
Hay muchas maneras de estudiar la política: la Ciencia Política, la Filosofía Política, la Teoría Política, la Sociología Política, la Economía Política, el Derecho Político, la Historia Política, la Antropología Política, la Psicología Política la Geografía Política y también la más reciente, la Geoeconomía, como la Ecología Política y la Axiología Política. Todas se diferencian o todas se imbrican, es lo de menos. Lo importante es buscar la mejor forma de gobierno, de la naturaleza de la “politicidad” y de la metodología. Bobbio y Sartori han dejado oír sus voces al respecto. Lo que hay que hacer es poner ideas y valores que muevan a la acción política. No se pueden ofrecer certidumbres, pero sí una acción inteligente. Muchos sostienen que la antropología política es el fundamento de la Filosofía Política moderna, pues a toda propuesta en el campo político la preside una imagen del hombre, de sus necesidades e intereses y de sus representaciones valorativas. Una antropología no destinada al estudio de formas remotas sino al presente de transformación. Y una axiología política para escudriñar en los valores políticos, porque la democracia y la política son valores y porque hay que avanzar hacia una ética de lo colectivo.
teodulolopezm@yahoo.com
Venezuela Quiere Unidad
lunes, 12 de septiembre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
¿'Quo vadis' Europa?
Los más conspicuos intelectuales han sido fervientemente europeístas. Rousseau escribió: "Ya no hay franceses, alemanes, españoles e ingleses, no hay más que europeos; todos tienen los mismos gustos, las mismas pasiones y las mismas costumbres". El Abate Saint-Pierre dedujo de esta identidad cultural la necesidad de proceder a una integración política europea. Remitió su Proyecto de Paz Perpetua a Federico II de Prusia que lo despachó con una sola frase: "Es una excelente idea; lo único que falta es convencer a los Estados europeos y algunas otras bagatelas similares".
"Lo que está en juego no es la suerte de los países periféricos, sino la del euro"
Casi 300 años después la historia se repite. Se ha avanzado en la unión económica pero en el terreno político seguimos prácticamente igual que en tiempos de Rousseau. Y eso a sabiendas de que una unión monetaria no puede sobrevivir sin una unión política. Sin coordinación económica, una crisis en cualquier país, por pequeño que sea, contagiaría al resto.
Los padres del euro no pudieron con los Gobiernos nacionales, siempre reacios a ceder soberanía. Confiaron en que podrían ir tirando con una política monetaria centralizada, un Pacto de Estabilidad que encorsetase las políticas presupuestarias nacionales y una coordinación light de las demás políticas económicas. Este remedo de arquitectura institucional se completó con tres advertencias disuasorias: ningún país sería rescatado por sus pares (no bail out); ninguno podría ser declarado insolvente (no default), ninguno podría abandonar (no exit). "Lasciate ogni speranza voi ch'entrate" (Dante, Divina Comedia).
Antes de la actual crisis, ya se detectaron grietas. Cuando Alemania y Francia se saltaron a la torera el Pacto de Estabilidad (2003), se cambiaron las reglas del juego. Cuando se hizo un primer balance sobre la Estrategia de Lisboa en 2005, se comprobó que los Gobiernos compartían diagnósticos y pactaban terapias, pero de vuelta a casa hacían lo que les venía en gana. Ni en Ámsterdam, ni en Niza, ni en Lisboa se avanzó en el aggiornamento de las instituciones europeas. La moneda única había cambiado las estructuras económicas pero las superestructuras políticas solo habían sido ligeramente remozadas. Una nueva contrariedad para Carlos Marx que, desde la caída del muro de Berlín, no gana para disgustos.
Cuando llegó la crisis, todo el edificio se desplomó. Grecia, Irlanda y Portugal fueron rescatados; Grecia declaró una insolvencia parcial, y los países virtuosos tuvieron que saltar las líneas rojas que ellos mismos habían establecido para salvar el euro. Lo ha dicho Tremonti, ministro de Hacienda italiano: "La salvación no vendrá de la mano de las finanzas, sino de la de la política. Pero la política no puede cometer máserrores porque como ocurrió en el Titanic, ni siquiera los pasajeros de primera clase podrían salvarse solos".
El paquete acordado este verano supone un avance, pero es claramente insuficiente y por eso los mercados respondieron bien. El Fondo Europeo de Rescate es demasiado pequeño y sus posibilidades de prestar a los Estados en dificultades o de comprar deuda soberana son demasiado limitadas. En los Consejos de Ministros se insiste más en la condena de los pecadores que en la salvación de los arrepentidos. Se habla mucho de contribuyentes y poco de ciudadanos.
Parece claro, que achicar el agua con copas de champagne no funciona. Se necesita un Gobierno económico, un presupuesto común, una cierta armonización fiscal, obligaciones comunes y un plan de choque para empezar a crecer. Si no se hace así, lo más probable es que asistamos a una división de la zona euro en dos, de un lado, los países que tienen cuentas en el exterior saneadas (Alemania, Países Bajos, Austria y Finlandia) de otro los países deficitarios: los sospechosos habituales y, probablemente, Francia. Eso supondría acabar con el proyecto europeo, un final que no interesa a nadie porque hasta los países que tienen sus cuentas más saneadas verían drásticamente mermadas sus exportaciones por la sobrevaloración de sus divisas y con su mercado natural, el europeo, gravemente debilitado. Eso sin contar con que los países europeos, aisladamente considerados, no tendrían peso alguno en los organismos internacionales que son los que deciden en este mundo globalizado.
Coincidimos todos en que lo primero que hay que hacer es disciplinar las cuentas públicas, corregir los desequilibrios macroe-conómicos y estimular la competitividad. Ningún país podrá gastar más de lo que crezca su economía y los que tengan deudas pendientes tendrán que gastar menos todavía. No podrán bajar impuestos, salvo que reduzcan el gasto en una cuantía idéntica. Sin embargo, mientras los Gobiernos nacionales quieren que las decisiones las tome el Consejo, los eurodiputados preferimos que las tomen la Comisión y el Parlamento, más independientes que los Gobiernos.
También discrepamos sobre los eurobonos. Los prusianos de hoy creen que fomentarían el riesgo moral. "La indisciplina fiscal sería recompensada y la responsabilidad fiscal castigada". (Otmar Issing, presidente del Centre for Financial Studies). Lo contrario es más cierto. Los eurobonos solo cubrirían la parte de las deudas nacionales que podrían pagarse sin problemas mientras que la deuda nacional que superase el límite convenido se tendría que cubrir con bonos nacionales a un interés prohibitivo. Además, el acceso al fondo constituido con los ingresos derivados de la emisión de eurobonos estaría reservado a los países que hubiesen estabilizado sus cuentas públicas y corregido sus desequilibrios macroeconómicos aunque no hubiesen agotado su cuota. Eso sin contar con que los eurobonos crearían un mercado de obligaciones casi tan grande como el americano que impulsaría al euro como moneda de reserva internacional.
Los amantes de la historia saben que en 1790, por iniciativa de Alexander Hamilton, secretario del Tesoro de los Estados Unidos, el recién estrenado Gobierno Federal canjeó los bonos emitidos por los 13 Estados por bonos federales. Muchos, como el propio Thomas Jefferson, argumentaron que los Estados virtuosos no debían subsidiar a los pródigos. Lo que pasó después es conocido: creció la confianza en la economía americana y el dólar empezó a ser una moneda respetada.
Pero todo eso no será suficiente. Para salir de la crisis será necesario crecer y crear empleo. En los próximos años los países europeos no podrán endeudarse, ni tirar de gasto público ni bajar impuestos para impulsar la economía. Tampoco se puede contar con un presupuesto europeo jibarizado por las presiones británicas, pero sí se puede aumentar la potencia de fuego del Banco Europeo de Inversiones y emitir bonos para proyectos específicos de interés europeo porque por fortuna la capacidad de endeudamiento de la Unión está prácticamente intacta. También en este caso el acceso a esta financiación podría estar condicionado al cumplimiento de las obligaciones contraídas en el marco de la gobernanza europea.
Lo que está en juego no es la suerte de los países periféricos, sino la del euro e incluso el propio proceso de integración europea. Para salir de la crisis son necesarias medidas políticas inmediatas porque como dijo Indalecio Prieto "La convulsión de una revolución la puede soportar un país, lo que no soporta es el desgaste de su poder público y de su propia vitalidad económica manteniendo el desasosiego, la zozobra, y la intranquilidad". En castellano viejo, lo que hay que decidir es hacia dónde queremos que vaya Europa.
José Manuel García-Margallo y Marfil es vicepresidente de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo.
"Lo que está en juego no es la suerte de los países periféricos, sino la del euro"
Casi 300 años después la historia se repite. Se ha avanzado en la unión económica pero en el terreno político seguimos prácticamente igual que en tiempos de Rousseau. Y eso a sabiendas de que una unión monetaria no puede sobrevivir sin una unión política. Sin coordinación económica, una crisis en cualquier país, por pequeño que sea, contagiaría al resto.
Los padres del euro no pudieron con los Gobiernos nacionales, siempre reacios a ceder soberanía. Confiaron en que podrían ir tirando con una política monetaria centralizada, un Pacto de Estabilidad que encorsetase las políticas presupuestarias nacionales y una coordinación light de las demás políticas económicas. Este remedo de arquitectura institucional se completó con tres advertencias disuasorias: ningún país sería rescatado por sus pares (no bail out); ninguno podría ser declarado insolvente (no default), ninguno podría abandonar (no exit). "Lasciate ogni speranza voi ch'entrate" (Dante, Divina Comedia).
Antes de la actual crisis, ya se detectaron grietas. Cuando Alemania y Francia se saltaron a la torera el Pacto de Estabilidad (2003), se cambiaron las reglas del juego. Cuando se hizo un primer balance sobre la Estrategia de Lisboa en 2005, se comprobó que los Gobiernos compartían diagnósticos y pactaban terapias, pero de vuelta a casa hacían lo que les venía en gana. Ni en Ámsterdam, ni en Niza, ni en Lisboa se avanzó en el aggiornamento de las instituciones europeas. La moneda única había cambiado las estructuras económicas pero las superestructuras políticas solo habían sido ligeramente remozadas. Una nueva contrariedad para Carlos Marx que, desde la caída del muro de Berlín, no gana para disgustos.
Cuando llegó la crisis, todo el edificio se desplomó. Grecia, Irlanda y Portugal fueron rescatados; Grecia declaró una insolvencia parcial, y los países virtuosos tuvieron que saltar las líneas rojas que ellos mismos habían establecido para salvar el euro. Lo ha dicho Tremonti, ministro de Hacienda italiano: "La salvación no vendrá de la mano de las finanzas, sino de la de la política. Pero la política no puede cometer máserrores porque como ocurrió en el Titanic, ni siquiera los pasajeros de primera clase podrían salvarse solos".
El paquete acordado este verano supone un avance, pero es claramente insuficiente y por eso los mercados respondieron bien. El Fondo Europeo de Rescate es demasiado pequeño y sus posibilidades de prestar a los Estados en dificultades o de comprar deuda soberana son demasiado limitadas. En los Consejos de Ministros se insiste más en la condena de los pecadores que en la salvación de los arrepentidos. Se habla mucho de contribuyentes y poco de ciudadanos.
Parece claro, que achicar el agua con copas de champagne no funciona. Se necesita un Gobierno económico, un presupuesto común, una cierta armonización fiscal, obligaciones comunes y un plan de choque para empezar a crecer. Si no se hace así, lo más probable es que asistamos a una división de la zona euro en dos, de un lado, los países que tienen cuentas en el exterior saneadas (Alemania, Países Bajos, Austria y Finlandia) de otro los países deficitarios: los sospechosos habituales y, probablemente, Francia. Eso supondría acabar con el proyecto europeo, un final que no interesa a nadie porque hasta los países que tienen sus cuentas más saneadas verían drásticamente mermadas sus exportaciones por la sobrevaloración de sus divisas y con su mercado natural, el europeo, gravemente debilitado. Eso sin contar con que los países europeos, aisladamente considerados, no tendrían peso alguno en los organismos internacionales que son los que deciden en este mundo globalizado.
Coincidimos todos en que lo primero que hay que hacer es disciplinar las cuentas públicas, corregir los desequilibrios macroe-conómicos y estimular la competitividad. Ningún país podrá gastar más de lo que crezca su economía y los que tengan deudas pendientes tendrán que gastar menos todavía. No podrán bajar impuestos, salvo que reduzcan el gasto en una cuantía idéntica. Sin embargo, mientras los Gobiernos nacionales quieren que las decisiones las tome el Consejo, los eurodiputados preferimos que las tomen la Comisión y el Parlamento, más independientes que los Gobiernos.
También discrepamos sobre los eurobonos. Los prusianos de hoy creen que fomentarían el riesgo moral. "La indisciplina fiscal sería recompensada y la responsabilidad fiscal castigada". (Otmar Issing, presidente del Centre for Financial Studies). Lo contrario es más cierto. Los eurobonos solo cubrirían la parte de las deudas nacionales que podrían pagarse sin problemas mientras que la deuda nacional que superase el límite convenido se tendría que cubrir con bonos nacionales a un interés prohibitivo. Además, el acceso al fondo constituido con los ingresos derivados de la emisión de eurobonos estaría reservado a los países que hubiesen estabilizado sus cuentas públicas y corregido sus desequilibrios macroeconómicos aunque no hubiesen agotado su cuota. Eso sin contar con que los eurobonos crearían un mercado de obligaciones casi tan grande como el americano que impulsaría al euro como moneda de reserva internacional.
Los amantes de la historia saben que en 1790, por iniciativa de Alexander Hamilton, secretario del Tesoro de los Estados Unidos, el recién estrenado Gobierno Federal canjeó los bonos emitidos por los 13 Estados por bonos federales. Muchos, como el propio Thomas Jefferson, argumentaron que los Estados virtuosos no debían subsidiar a los pródigos. Lo que pasó después es conocido: creció la confianza en la economía americana y el dólar empezó a ser una moneda respetada.
Pero todo eso no será suficiente. Para salir de la crisis será necesario crecer y crear empleo. En los próximos años los países europeos no podrán endeudarse, ni tirar de gasto público ni bajar impuestos para impulsar la economía. Tampoco se puede contar con un presupuesto europeo jibarizado por las presiones británicas, pero sí se puede aumentar la potencia de fuego del Banco Europeo de Inversiones y emitir bonos para proyectos específicos de interés europeo porque por fortuna la capacidad de endeudamiento de la Unión está prácticamente intacta. También en este caso el acceso a esta financiación podría estar condicionado al cumplimiento de las obligaciones contraídas en el marco de la gobernanza europea.
Lo que está en juego no es la suerte de los países periféricos, sino la del euro e incluso el propio proceso de integración europea. Para salir de la crisis son necesarias medidas políticas inmediatas porque como dijo Indalecio Prieto "La convulsión de una revolución la puede soportar un país, lo que no soporta es el desgaste de su poder público y de su propia vitalidad económica manteniendo el desasosiego, la zozobra, y la intranquilidad". En castellano viejo, lo que hay que decidir es hacia dónde queremos que vaya Europa.
José Manuel García-Margallo y Marfil es vicepresidente de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo.
martes, 30 de agosto de 2011
El gran salto atrás (China)
Siempre ha levantado ampollas el hecho de que China, un país gobernado por un partido comunista, ninguneara la dimensión social en su vertiginosa y reciente espiral de desarrollo, amparando realidades, procederes y actores que ofrecen un difícil encaje en aquella trayectoria que dice imperar en su ideario formal. Las líneas de justificación de esa minusvaloración fáctica de lo social se han configurado en torno a dos ejes. Primero, la prioridad es el desarrollo, Deng dixit, y, consecuentemente, todo lo demás debe supeditarse a la consecución de dicho objetivo supremo. Segundo, sensu contrario, con el igualitarismo maoísta sería imposible el despegue económico. El desmantelamiento del precario andamiaje social construido durante las tres primeras décadas de la China Popular acompañó la transformación del modelo socioeconómico pasando, sin red alguna, del tazón de hierro, que todo lo proveía y aseguraba, a la nada y, paradójicamente, generando la esperanza de una vida mejor en esos millones de personas desahuciadas de sus derechos básicos. Al enriquecerse, esos problemas desaparecerían por arte de magia
"El tratamiento de lo social demanda en China un salto cualitativo, una auténtica refundación"
Hasta el estallido de la crisis financiera, todos los dedos apuntaban a China como el argumento último de las voces que reclamaban recortes y pasos atrás en lo social en los países desarrollados. Ello brindaría los medios para poder competir con la fábrica del mundo que convertía el dumping social en el ariete reequilibrador del poder económico global.
Y China se desarrolló. Hasta el punto de convertirse en la segunda potencia económica del planeta. No obstante, en términos de desarrollo humano, se encuentra al nivel de Gabón, poco más o menos (89). Eso dicen los datos del PNUD 2010, pero también los informes de la propia Academia de Ciencias Sociales de China. Y todo indica que las cifras oficiales se quedan cortas. La riqueza ha llegado, pero ni mucho menos a todos por igual. Ese inmenso foso es expresión inequívoca del controvertido saldo de su crecimiento y comienza a pasar factura.
Ya en el tramo final de su mandato, los actuales dirigentes chinos han mostrado cierto compromiso con la corrección del desasosiego social. Han eliminado impuestos a los campesinos, multiplicado las inversiones en materia de educación y salud, mejorado las pensiones y la legislación social, aumentado los salarios, apoyado una mayor integración de la población inmigrante... pero todo indica que ese esfuerzo ha sido absolutamente insuficiente y que lo social ha ido a remolque de otras magnitudes. De año en año, las mismas promesas incumplidas, con datos maquillados, han culminado en la cronificación de un malestar de fondo que erosiona la legitimidad del PCCh.
La idea de compartimentar lo social, diferenciarlo de las tensiones propiamente políticas (ligadas al hecho étnico-territorial, por ejemplo), neutralizarlo con gestos e inversiones amortiguadoras o la promoción de un orgullo nacional compartido y basado en los grandes avances del país no ha logrado compensar ni mitigar los sinsabores derivados de la desigual distribución de la riqueza. Las nuevas generaciones no se conforman y reclaman una urgente puesta al día.
Hace tiempo que el problema está en la agenda. El temor a que la crisis global y la introducción de medidas estructurales que apuntan al establecimiento de un nuevo modelo de desarrollo en el país agudizaran las tensiones era más que una previsión. La imploración de mano izquierda para gestionar los descontentos está tan al orden del día como la invocación a la armonía, pero resulta de difícil aplicación cuando por doquier las complicidades entre los poderes económicos y las autoridades imponen de facto la ley del más fuerte no dejando otra alternativa que una ira que, a la mínima, parece explosionar por doquier. El deterioro de la seguridad, un valor tradicional en China, manifestado en hechos inauditos como la reiteración de accidentes graves o ataques a guarderías infantiles, pero también en la persistencia de controles masivos en espacios abiertos (como el acceso al metro o a las plazas públicas) irradiando una atmósfera de insatisfacción que alcanza a los más amplios sectores sociales, extiende la sensación de que las cosas no se están haciendo bien.
Todo ello sugiere que el tratamiento de lo social demanda en China un salto cualitativo. El problema no es solo de más emolumentos en las partidas, sino de una auténtica refundación de lo social. La recuperación de la confianza y la preservación de la estabilidad exigen diálogo y participación de una sociedad civil que debe articularse como protagonista de una transformación que exige más actores que el PCCh. Difícilmente podrá resultar si se arbitra en una sola dirección, de arriba abajo, como hasta ahora. Las capas burocráticas parten de la premisa de que solo ellos tienen el celebrado don del acierto, pero el aplauso o la reprobación no son el único patrimonio de los administrados. El mandarinato y la democracia así entendida casan mal, pese a los intentos del PCCh de edificar sobre dichas premisas las bases del nuevo orden chino. Lo social sin la sociedad es una estratagema de difícil éxito. Puede parchear el modelo y quizás conjurar relativamente la incidencia de la inestabilidad, pero a la larga es claramente insuficiente para dar paso a una sociedad madura y sostenible.
Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China.
"El tratamiento de lo social demanda en China un salto cualitativo, una auténtica refundación"
Hasta el estallido de la crisis financiera, todos los dedos apuntaban a China como el argumento último de las voces que reclamaban recortes y pasos atrás en lo social en los países desarrollados. Ello brindaría los medios para poder competir con la fábrica del mundo que convertía el dumping social en el ariete reequilibrador del poder económico global.
Y China se desarrolló. Hasta el punto de convertirse en la segunda potencia económica del planeta. No obstante, en términos de desarrollo humano, se encuentra al nivel de Gabón, poco más o menos (89). Eso dicen los datos del PNUD 2010, pero también los informes de la propia Academia de Ciencias Sociales de China. Y todo indica que las cifras oficiales se quedan cortas. La riqueza ha llegado, pero ni mucho menos a todos por igual. Ese inmenso foso es expresión inequívoca del controvertido saldo de su crecimiento y comienza a pasar factura.
Ya en el tramo final de su mandato, los actuales dirigentes chinos han mostrado cierto compromiso con la corrección del desasosiego social. Han eliminado impuestos a los campesinos, multiplicado las inversiones en materia de educación y salud, mejorado las pensiones y la legislación social, aumentado los salarios, apoyado una mayor integración de la población inmigrante... pero todo indica que ese esfuerzo ha sido absolutamente insuficiente y que lo social ha ido a remolque de otras magnitudes. De año en año, las mismas promesas incumplidas, con datos maquillados, han culminado en la cronificación de un malestar de fondo que erosiona la legitimidad del PCCh.
La idea de compartimentar lo social, diferenciarlo de las tensiones propiamente políticas (ligadas al hecho étnico-territorial, por ejemplo), neutralizarlo con gestos e inversiones amortiguadoras o la promoción de un orgullo nacional compartido y basado en los grandes avances del país no ha logrado compensar ni mitigar los sinsabores derivados de la desigual distribución de la riqueza. Las nuevas generaciones no se conforman y reclaman una urgente puesta al día.
Hace tiempo que el problema está en la agenda. El temor a que la crisis global y la introducción de medidas estructurales que apuntan al establecimiento de un nuevo modelo de desarrollo en el país agudizaran las tensiones era más que una previsión. La imploración de mano izquierda para gestionar los descontentos está tan al orden del día como la invocación a la armonía, pero resulta de difícil aplicación cuando por doquier las complicidades entre los poderes económicos y las autoridades imponen de facto la ley del más fuerte no dejando otra alternativa que una ira que, a la mínima, parece explosionar por doquier. El deterioro de la seguridad, un valor tradicional en China, manifestado en hechos inauditos como la reiteración de accidentes graves o ataques a guarderías infantiles, pero también en la persistencia de controles masivos en espacios abiertos (como el acceso al metro o a las plazas públicas) irradiando una atmósfera de insatisfacción que alcanza a los más amplios sectores sociales, extiende la sensación de que las cosas no se están haciendo bien.
Todo ello sugiere que el tratamiento de lo social demanda en China un salto cualitativo. El problema no es solo de más emolumentos en las partidas, sino de una auténtica refundación de lo social. La recuperación de la confianza y la preservación de la estabilidad exigen diálogo y participación de una sociedad civil que debe articularse como protagonista de una transformación que exige más actores que el PCCh. Difícilmente podrá resultar si se arbitra en una sola dirección, de arriba abajo, como hasta ahora. Las capas burocráticas parten de la premisa de que solo ellos tienen el celebrado don del acierto, pero el aplauso o la reprobación no son el único patrimonio de los administrados. El mandarinato y la democracia así entendida casan mal, pese a los intentos del PCCh de edificar sobre dichas premisas las bases del nuevo orden chino. Lo social sin la sociedad es una estratagema de difícil éxito. Puede parchear el modelo y quizás conjurar relativamente la incidencia de la inestabilidad, pero a la larga es claramente insuficiente para dar paso a una sociedad madura y sostenible.
Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China.
viernes, 26 de agosto de 2011
viernes, 12 de agosto de 2011
La democracia en sus orígenes
Al visitante que llegaba a la vieja Atenas le sorprendía que sus ciudadanos se pasaran el tiempo discutiendo sobre sus leyes y la forma de aplicarlas. Los indignados recuperan ahora el afán por debatir todos los asuntos.
Las instituciones educativas occidentales encomiendan a los profesores de filosofía la tarea de presentar la "democracia" a los bachilleres, con el propósito tácito de que lo hagamos como si fuera aproblemática, presuponiendo que no hay problema en la propia forma democracia, sino solamente en su aplicación, por diversa, por compleja... Así, nos convertimos en pieza del adoctrinamiento que desea que entendamos por democracia toda forma organizativa territorial cuyo Gobierno se base en la intervención del conjunto de sus habitantes en la elección de los gobernantes.
Dado que la filosofía ni puede ni quiere seguir doctrina (sin dejar de ser filosofía y convertirse en otras cosas), no procede alabar las virtudes de la democracia, ni siquiera presentarla estoicamente como "el menos malo de los sistemas", sino acaso aventurar consideraciones de rigor en el uso de esa palabra, aunque ello nos conduzca (cualquier reclamo de coherencia en el lenguaje lo hace) hacia cierta pedagogía política. Buen momento para hacerlo, aprovechando que el lema de las acampadas populares "democracia real, ya", denuncia que su uso institucional no es más que seudodemocracia.
La llamada "democracia", que se suele traducir por "gobierno del pueblo, los ciudadanos, etcétera", es una de las formas que toma la polis ateniense a lo largo de su historia prehelenística. Una entre otras. El extranjero que la visita se sorprende por su carácter constantemente litigioso. Puesto que el ejercicio del poder parte de la ley, que su aplicación depende de su interpretación, y que todo ciudadano debe participar en el proceso, en Atenas, la discusión es continua, el pleito está servido. El visitante se extraña: los atenienses, en vez de pelearse contra sus enemigos, se pelean entre ellos, contra sí mismos. La democracia se presenta como una forma de gobierno esencialmente inestable. ¡Curiosos, los atenienses! Dictan leyes y pasan el tiempo discutiendo acerca de cómo aplicarlas. Para colmo, hay entre ellos "expertos" en crear polémica, los sicofantas, delatores, pendencieros especialistas en servirse de la ley para su propio beneficio, aun respetándola siempre. El visitante parece convencido de la debilidad de la ciudad: a los atenienses, no es necesario declararles la guerra: la tienen ya en su interior. Y sin embargo, Atenas resultará ser más sólida y resistente de lo que parece...
Lo que convierte a Atenas en democracia no es el hecho de que sus gobernantes sean elegidos entre los ciudadanos. Aunque lo sean, lo que los legitima para gobernar es la exigencia de que cualquier ciudadano deba poder ser gobernante. Dicho de otro modo, no se trata de que pueda gobernar tal ciudadano sino cualquier ciudadano, que será demócrata en la medida en que actúe como si el gobernante no fuera él en concreto, sino un mero ciudadano, todos y nadie al mismo tiempo, abstrayéndose y despojándose de sus intereses y particularidades.
No es demócrata el sistema que escoge a sus gobernantes, sino aquel que garantiza que cualquier ciudadano podrá ser gobernante. Por tanto, no es democracia el haber elegido a este ni a aquel, sino la condición de que cualquiera pueda gobernar, y de que lo haga como ciudadano cualquiera. Para facilitar esa difícil exigencia, algunos métodos de elección (como el de los miembros de la Bulé) utilizan mecanismos aleatorios (combinaciones de bolas blancas y negras vinculadas a fichas nominales), de modo que la selección no es elección sino sorteo.
Tal sorteo es considerado por algunos el procedimiento más democrático, la mejor manera de hacer que las tareas ciudadanas sean equitativamente repartidas, evitando favorecer a ricos, a poderosos, a oradores elocuentes, o a retóricos convincentes, cosa que no ocurre con la elección nominal.
La ciudad no siempre se jacta de su gobierno (como suelen hacer nuestras "democracias"). Por Platón o Aristóteles conocemos razones para considerar que la organización política óptima es el gobierno de los "mejores", el consejo de sabios (expresado en la palabra "aristocracia") capacitados para esta tarea tras un larguísimo proceso de selección y formación. Con un solo aristócrata, la ciudad podrá recurrir, a la espera de un nuevo consejo, a la monarquía (gobierno de uno). En su defecto, será fundamental que nadie ocupe ese lugar, que no gobierne nadie, que se impida que la ciudad caiga en manos de algún caudillo embaucador y degenere en alguna de las formas de gobierno decadentes (oligarquía, tiranía, demagogia, etcétera). Asegurar que no gobierne nadie indebido equivale a pedir que puedan gobernar todos, o sea, cualquiera. Esa es la llamada democracia.
La democracia no se basa en la selección ciudadana de los gobernantes, sino justamente en lo contrario, en la imposibilidad fáctica de tal selección. El hecho de que sea imposible elegir a un "mero ciudadano" nos lleva a una forma orientada a la exigencia de que nadie mantenga el poder, y de que los gobernantes asuman ese objetivo de abstracción inalcanzable. De ahí la importancia del sorteo por encima de la elección. La democracia supone "gobernar y ser gobernado por turnos".
La expresión "gobierno del pueblo", que parece presuponer que ese "pueblo" es efectivamente "alguien", solo se deja entender asumiendo que "el pueblo" solo puede ser "alguien" siempre y cuando no sea "nadie". "Gobierno del pueblo" equivale a decir "gobierno de nadie". Atribuir el gobierno al "pueblo" es la manera griega de evitar las pésimas consecuencias de que alguien se lo pueda atribuir inmerecidamente.
La palabra democracia, así entendida, parece inaplicable, por ejemplo, a la que hoy se articula basándose en la constitución de los EE UU (el país que con mayor ahínco se proclama impulsor de la democracia), por el hecho, sin otras consideraciones oportunas, de que el sistema electoral requiere, para optar a la presidencia, un patrimonio que ni se encuentra ni se podría encontrar jamás al alcance de la mayoría de los que, el mismo sistema, llama ciudadanos. Probablemente, para un ciudadano ateniense nuestras democracias no lo serían más que en apariencia. Nuestras "monarquías" y nuestras "aristocracias", ni siquiera eso.
La crítica del liberalismo moderno a la democracia ateniense se debe a que la interpreta como un igualitarismo que otorga a cualquier ciudadano (ahora sí, con nombre y apellidos) las mismas posibilidades de gobernar. Esto nos dice bien poco de Atenas, pero bastante acerca de cómo entendemos (¿malentendemos?) una forma que perseguía lo contrario: no se trataba de permitir que alguien gobernara, sino de impedir que lo hiciera nadie en concreto. Stuart Mill teme que ese igualitarismo acabe constituyendo un "gobierno de los ignorantes", despreciando el carácter sapiencial de la actuación política. Incluso este "padre" del hoy requetealabado "liberalismo" advierte que la "ley de la mayoría" no puede ser considerada un valor universal.
Así pues, el empeño en tildar de democráticas las organizaciones de cualquier tipo que se basen en una elección mayoritaria, levanta sospechas: cuando no podemos ni renunciar a las palabras ni respetarlas, cambiamos su significado, tejemos su disfraz. Palabras como democracia, pero también libertad... e incluso, limpieza, seguridad...
Para desconcierto de gobernantes, que ya las creían "limpias", algunos 15-M parecen querer retomar las plazas que desocuparon. Hace unos meses, a muchos barceloneses habituales del centro de la ciudad se les antojaba la plaza de Cataluña, quizá no limpia, pero bastante más limpia que en otras ocasiones. Además, grata sorpresa, un simple paseo parecía más seguro que en muchos otros días de la última década: menos hurtos, menos hostilidad, e incluso menos "lateros", dado que los acampados ("revolución no es botellón", decían) intentaban lo que no consta que las fuerzas del orden de la municipalidad hayan conseguido (acaso pretendido) por ahora: acabar con el consumo taciturno indiscriminado de cerveza por la calle. Parecía haber más civismo en la plaza que el que enarbola la fracasada normativa municipal, y tal vez, si reparamos en la voluntad participativa, en la continua discusión, y la obstinación por no convertirse en golosina de partidos, más democracia. Democracia en la seudodemocracia.
Carles Ferrer i Panadès es profesor de filosofía.
Las instituciones educativas occidentales encomiendan a los profesores de filosofía la tarea de presentar la "democracia" a los bachilleres, con el propósito tácito de que lo hagamos como si fuera aproblemática, presuponiendo que no hay problema en la propia forma democracia, sino solamente en su aplicación, por diversa, por compleja... Así, nos convertimos en pieza del adoctrinamiento que desea que entendamos por democracia toda forma organizativa territorial cuyo Gobierno se base en la intervención del conjunto de sus habitantes en la elección de los gobernantes.
Dado que la filosofía ni puede ni quiere seguir doctrina (sin dejar de ser filosofía y convertirse en otras cosas), no procede alabar las virtudes de la democracia, ni siquiera presentarla estoicamente como "el menos malo de los sistemas", sino acaso aventurar consideraciones de rigor en el uso de esa palabra, aunque ello nos conduzca (cualquier reclamo de coherencia en el lenguaje lo hace) hacia cierta pedagogía política. Buen momento para hacerlo, aprovechando que el lema de las acampadas populares "democracia real, ya", denuncia que su uso institucional no es más que seudodemocracia.
La llamada "democracia", que se suele traducir por "gobierno del pueblo, los ciudadanos, etcétera", es una de las formas que toma la polis ateniense a lo largo de su historia prehelenística. Una entre otras. El extranjero que la visita se sorprende por su carácter constantemente litigioso. Puesto que el ejercicio del poder parte de la ley, que su aplicación depende de su interpretación, y que todo ciudadano debe participar en el proceso, en Atenas, la discusión es continua, el pleito está servido. El visitante se extraña: los atenienses, en vez de pelearse contra sus enemigos, se pelean entre ellos, contra sí mismos. La democracia se presenta como una forma de gobierno esencialmente inestable. ¡Curiosos, los atenienses! Dictan leyes y pasan el tiempo discutiendo acerca de cómo aplicarlas. Para colmo, hay entre ellos "expertos" en crear polémica, los sicofantas, delatores, pendencieros especialistas en servirse de la ley para su propio beneficio, aun respetándola siempre. El visitante parece convencido de la debilidad de la ciudad: a los atenienses, no es necesario declararles la guerra: la tienen ya en su interior. Y sin embargo, Atenas resultará ser más sólida y resistente de lo que parece...
Lo que convierte a Atenas en democracia no es el hecho de que sus gobernantes sean elegidos entre los ciudadanos. Aunque lo sean, lo que los legitima para gobernar es la exigencia de que cualquier ciudadano deba poder ser gobernante. Dicho de otro modo, no se trata de que pueda gobernar tal ciudadano sino cualquier ciudadano, que será demócrata en la medida en que actúe como si el gobernante no fuera él en concreto, sino un mero ciudadano, todos y nadie al mismo tiempo, abstrayéndose y despojándose de sus intereses y particularidades.
No es demócrata el sistema que escoge a sus gobernantes, sino aquel que garantiza que cualquier ciudadano podrá ser gobernante. Por tanto, no es democracia el haber elegido a este ni a aquel, sino la condición de que cualquiera pueda gobernar, y de que lo haga como ciudadano cualquiera. Para facilitar esa difícil exigencia, algunos métodos de elección (como el de los miembros de la Bulé) utilizan mecanismos aleatorios (combinaciones de bolas blancas y negras vinculadas a fichas nominales), de modo que la selección no es elección sino sorteo.
Tal sorteo es considerado por algunos el procedimiento más democrático, la mejor manera de hacer que las tareas ciudadanas sean equitativamente repartidas, evitando favorecer a ricos, a poderosos, a oradores elocuentes, o a retóricos convincentes, cosa que no ocurre con la elección nominal.
La ciudad no siempre se jacta de su gobierno (como suelen hacer nuestras "democracias"). Por Platón o Aristóteles conocemos razones para considerar que la organización política óptima es el gobierno de los "mejores", el consejo de sabios (expresado en la palabra "aristocracia") capacitados para esta tarea tras un larguísimo proceso de selección y formación. Con un solo aristócrata, la ciudad podrá recurrir, a la espera de un nuevo consejo, a la monarquía (gobierno de uno). En su defecto, será fundamental que nadie ocupe ese lugar, que no gobierne nadie, que se impida que la ciudad caiga en manos de algún caudillo embaucador y degenere en alguna de las formas de gobierno decadentes (oligarquía, tiranía, demagogia, etcétera). Asegurar que no gobierne nadie indebido equivale a pedir que puedan gobernar todos, o sea, cualquiera. Esa es la llamada democracia.
La democracia no se basa en la selección ciudadana de los gobernantes, sino justamente en lo contrario, en la imposibilidad fáctica de tal selección. El hecho de que sea imposible elegir a un "mero ciudadano" nos lleva a una forma orientada a la exigencia de que nadie mantenga el poder, y de que los gobernantes asuman ese objetivo de abstracción inalcanzable. De ahí la importancia del sorteo por encima de la elección. La democracia supone "gobernar y ser gobernado por turnos".
La expresión "gobierno del pueblo", que parece presuponer que ese "pueblo" es efectivamente "alguien", solo se deja entender asumiendo que "el pueblo" solo puede ser "alguien" siempre y cuando no sea "nadie". "Gobierno del pueblo" equivale a decir "gobierno de nadie". Atribuir el gobierno al "pueblo" es la manera griega de evitar las pésimas consecuencias de que alguien se lo pueda atribuir inmerecidamente.
La palabra democracia, así entendida, parece inaplicable, por ejemplo, a la que hoy se articula basándose en la constitución de los EE UU (el país que con mayor ahínco se proclama impulsor de la democracia), por el hecho, sin otras consideraciones oportunas, de que el sistema electoral requiere, para optar a la presidencia, un patrimonio que ni se encuentra ni se podría encontrar jamás al alcance de la mayoría de los que, el mismo sistema, llama ciudadanos. Probablemente, para un ciudadano ateniense nuestras democracias no lo serían más que en apariencia. Nuestras "monarquías" y nuestras "aristocracias", ni siquiera eso.
La crítica del liberalismo moderno a la democracia ateniense se debe a que la interpreta como un igualitarismo que otorga a cualquier ciudadano (ahora sí, con nombre y apellidos) las mismas posibilidades de gobernar. Esto nos dice bien poco de Atenas, pero bastante acerca de cómo entendemos (¿malentendemos?) una forma que perseguía lo contrario: no se trataba de permitir que alguien gobernara, sino de impedir que lo hiciera nadie en concreto. Stuart Mill teme que ese igualitarismo acabe constituyendo un "gobierno de los ignorantes", despreciando el carácter sapiencial de la actuación política. Incluso este "padre" del hoy requetealabado "liberalismo" advierte que la "ley de la mayoría" no puede ser considerada un valor universal.
Así pues, el empeño en tildar de democráticas las organizaciones de cualquier tipo que se basen en una elección mayoritaria, levanta sospechas: cuando no podemos ni renunciar a las palabras ni respetarlas, cambiamos su significado, tejemos su disfraz. Palabras como democracia, pero también libertad... e incluso, limpieza, seguridad...
Para desconcierto de gobernantes, que ya las creían "limpias", algunos 15-M parecen querer retomar las plazas que desocuparon. Hace unos meses, a muchos barceloneses habituales del centro de la ciudad se les antojaba la plaza de Cataluña, quizá no limpia, pero bastante más limpia que en otras ocasiones. Además, grata sorpresa, un simple paseo parecía más seguro que en muchos otros días de la última década: menos hurtos, menos hostilidad, e incluso menos "lateros", dado que los acampados ("revolución no es botellón", decían) intentaban lo que no consta que las fuerzas del orden de la municipalidad hayan conseguido (acaso pretendido) por ahora: acabar con el consumo taciturno indiscriminado de cerveza por la calle. Parecía haber más civismo en la plaza que el que enarbola la fracasada normativa municipal, y tal vez, si reparamos en la voluntad participativa, en la continua discusión, y la obstinación por no convertirse en golosina de partidos, más democracia. Democracia en la seudodemocracia.
Carles Ferrer i Panadès es profesor de filosofía.
lunes, 20 de junio de 2011
Mayorias dentro de la AN
Mayorías en la Asamblea Nacional
Por: Abog. Frank E. Payares M. - Mucha agua ha pasado debajo del puente sin embargo, la correlación de fuerzas parlamentarias que surge luego de las elecciones del 26 de septiembre, guarda cierta semejanza con el parlamento del período 2000-2005. La relación de entonces fue, si mal no recuerdo, 80 parlamentarios opositores contra 85 gubernamentales.
Los resultados electorales del 26/S dan para muchas lecturas. Sólo me referiré a al valor del voto en la nueva correlación de fuerzas: 98 parlamentarios gubernamentales, 65 claramente opositores y 2 del PPT, que procurarán sacarle provecho a esos dos votos. Cada voto contará como nunca.
Tres son las fuentes que regulan el tema de las mayorías requeridas en la AN para tomar decisiones: la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), el Reglamento Interior y de Debates (RID) de la Asamblea Nacional (AN) y diversas leyes.
MAYORÍA ABSOLUTA
La definición de mayoría absoluta la da el RID:
“Artículo 119. Las decisiones de la Asamblea Nacional se tomarán por mayoría absoluta, salvo aquellas en las cuales la Constitución o este Reglamento especifiquen otro régimen. Se entiende por mayoría absoluta la mitad más uno de los diputados y diputadas presentes. Si el número de los diputados y diputadas presentes es impar, la mayoría será la mitad del número par inmediato superior.
Siempre que en este Reglamento se emplee la expresión 'mayoría' sin calificarla, se entenderá que se trata de mayoría absoluta.” (Subrayado nuestro)
De la totalidad de las diputadas y diputados (165), la mayoría absoluta es la mitad del número par inmediato superior, es decir, la mitad de 166, o lo que es lo mismo, 83 diputadas o diputados. Esta mayoría siempre estará referida a la cantidad de parlamentarias presentes en una sesión, es decir, la mayoría absoluta podría ser, en ocasiones, menor de 83 diputadas o diputados.
La mayor cantidad de decisiones que debe tomar la AN requieren mayoría absoluta.
1. MATERIAS QUE REQUIEREN LA MAYORÍA ABSOLUTA
1.1. CAMBIAR el lugar o la ciudad donde se realicen las sesiones (Art. 1 RID).
1.2. ELEGIR LA JUNTA DIRECTIVA de la Asamblea Nacional (Art. 7 del Reglamento Interior y de Debates –RID- Ésta será el 5 de enero de 2011)
1.3. ELEGIR de la Secretaria o Secretario y de la Subsecretaria o Subsecretario de la Asamblea -Art. 10 RID- 5 de enero de 2011).
1.4. REVOCAR DECISINES DE LA JD, en virtud de la apelación del interesado al pleno de la Asamblea.(Art.30.5 RID)
1.5. CONCEDER LICENCIA a diputadas o diputas por períodos superiores a los 10 días. (Art. 30.19 RID)
1.6. INTERPRETAR EL RID (Art.30.21 RID)
1.7. REMOVER a la Secretaria o Secretario y a la Subsecretaria o Subsecretario de la Asamblea. (Art. 35 RID)
1.8. RESOLVER los temas no resueltos por la Comisión Coordinadora. (Art. 39 RID)
1.9. APROBAR la sustitución de cargos directivos de las comisiones permanentes. (Art. 44 RID)
1.10. CREAR COMISIONES especiales de carácter temporal para estudios e investigaciones (Art. 47 RID)
1.11. RESOLVER la integración de comisiones y directivas de éstas. (Art. 45 RID)
1.12. INSTALACIÓN DE LA COMISIÓN DELEGADA requiere la mayoría de sus integrantes. (Art.58 RID)
1.13. DECLARAR privadas o secretas de las sesiones. (Art. 86 RID)
1.14. PRÓRROGAR EL HORARIO de las sesiones ordinarias y sesionar en días feriados. (Art. 87 RID) DECIDIR sesionar durante los días feriados. (Art. 87 RID)
1.15. DECLARAR materias de urgencia que deban discutirse en las sesiones extraordinarias. (Art. 88 RID)
1.16. DECIDIR reunirse en sesiones extraordinarias (Art. 91 RID)
1.17. DECLARAR LA URGENCIA de materias para su discusión en sesiones extraordinarias. (Art. 88 RID)
1.18. APROBAR sesiones especiales. (Art. 89 RID)
1.19. DECLARAR sesión permanente. (Artículo 90 RID).
1.20. SUSPENDER O CONCLUIR de la sesión permanente (Art. 90 RID).
1.21. APROBAR el Acta de la sesión anterior. (Art. 94.4 RID).
1.22. APROBAR del Orden del Día. (Art. 94.6 RID)
1.23. PRÓRROGA DE LA CLAUSURA de las sesiones, cuando no se haya concluido la materia. (Art. 94.9 RID)
1.24. TOMAR MEDIDAS sobre el orden público interno de la AN. (Art. 95 RID)
1.25. APROBAR EL PROGRAMA legislativo anual, al principio de cada período. (Art. 98 RID). El programa legislativo contendrá la lista de los proyectos de ley que serán discutidos durante el período, su orden de discusión y un calendario tentativo.
1.26. MODIFICAR EL PROGRAMA legislativo. (Art.99 RID)
1.27. CONSIDERAR UN ASUNTO urgente, aun cuando no se haya concluido otro. (Art.109 RID)
1.28. DECLARARSE EN COMISIÓN GENERAL para considerar cualquier asunto. (Art. 115 RID).
1.29. PROCEDENCIA o no de la continuidad de la Comisión General. (Art. 117 RID)
1.30. SUSPENSIÓN DE LA INTERPELACIÓN de un funcionario, funcionaria o particular, para una nueva oportunidad para buscar mayores elementos de juicio. (Art. 150 RID)
1.31. REFORMA DEL REGLAMENTO de la AN. (Art. 172 RID)
1.32. DESIGNAR a la Diputada o Diputado que dirigirá la sesión inicial de la Asamblea Nacional (Art. 11 RID)
1.33. REVOCAR decisiones de la Presidenta o Presidente de la Asamblea Nacional (Art. 30.5 RID)
1.34. INICIATIVA DE ENMIENDA. (Art. 341 CRBV)
1.35. INICIATIVA DE REFORMA. (Art. 343 CRBV)
1.36. SOMETER A REFERENDO CONSULTIVO las materias de especial trascendencia nacional (Art 71 CRBV).
1.37. APROBAR LEYES (Art. 109 CRBV)
1.38. DESIGNACIÓN DE FUNCIONARIOS (Art. 129 RID)
1.39. APROBAR ley en primera discusión (Art. 133 RID)
1.40. INCLUIR en las sesiones extraordinarias inmediatas proyectos de leyes en discusión. (Art. 139 RID)
1.41. DECLARAR URGENCIA CONSTITUCIONAL leyes (Arts. 134 y 141 RID).
1.42. DECLARAR VACANTE el cargo de Defensora o Defensor del Pueblo (Art. 25.1, 25.3 o 25.5 LODP)
1.43. SOLICITAR DESIGNACIÓN DE JUNTA MÉDICA para evaluar incapacidad sobrevenida de la Defensora o del Defensor del Pueblo (Art. 25- aparte LODP)
1.44. APROBAR el decreto que declare el estado de excepción, la solicitud de prórroga o aumento del número de garantías restringidas. (Art. 27 LOEE)
1.45. APROBAR la creación de distritos metropolitanos cuando los municipios que lo vayan a integrar, pertenezcan a entidades federales diferentes (Arts. 20-21-232 LOPM)
1.46. ATRIBUIR a los Municipios o a los Estados determinadas materias de la competencia nacional, a fin de promover la descentralización. (Art. 157 CRBV)
1.47. REMOVER a la Fiscala o Fiscal General de la República (Art. 22 LOMP)
1.48. DAR EL VOTO FAVORABLE para que la Vice fiscala o el Vice fiscal suplan temporalmente a la Fiscala o Fiscal General de la República. (Art. 24 LOMP)
1.49. AUTORIZAR a la Fiscala o Fiscal General de la República para designar a la Vice fiscala o el Vice fiscal (Art. 25.3 LOMP)
MAYORÍAS CALIFICADAS
Por tal se entiende un número de diputadas y diputadas, superior a la mayoría absoluta (83/165), que se requiere para que la AN apruebe una determinada materia. Hay cuatro (4) tipos de mayorías calificadas: las tres quintas partes de la totalidad de las diputadas y diputados (99/165) y las tres quintas partes de las diputadas y diputados presentes en una sesión; las dos terceras partes de la totalidad de las diputadas y diputados (110 /165) y las 2/3 de las diputadas y diputados presentes en una sesión.
2. MATERIAS QUE REQUIEREN 3/5 PARTES DE LA TOTALIDAD DE LAS DIPUTADAS Y DIPUTADOS (99/165)
2.1. VOTO DE CENSURA contra la Vicepresidenta o Vicepresidente Ejecutivo o de una Ministra o Ministro, que implica su destitución. (Arts. 187.10 y 240 CRBV)
2.2. REVOCATORIA en todo o en parte, de un acto de la Asamblea (Art. 120 RID).
2.3. APROBACIÓN DE LEYES HABILITANTES (Art. 203 CRBV)
3. MATERIAS QUE REQUIEREN 3/5 PARTES DE LAS DIPUTADAS Y DIPUTADOS PRESENTES
3.1. PRIVAR DEL DERECHO DE PALABRA a la Diputada o Diputado por infracción de las reglas del debate (Art. 106).
3.2. CERRAR EL DEBATE de las mociones por considerarse suficientemente debatido un asunto (Art. 110.4)
4. MATERIAS QUE REQUIEREN 2/3 PARTES DE LAS DIPUTADAS Y DIPUTADOS PRESENTES EN UNA SESIÓN.
4.1. ANULAR VOTO EMITIDO por diputadas o diputados en actos en los que tuvieren interés económico (Art. 18 RID)
4.2. SEPARACIÓN TEMPORAL de una diputada o diputado.(Art. 187.20 CRBV)
4.3. CREAR O SUPRIMIR Comisiones Permanentes (Art. 193 CRBV)
4.4. APROBAR LEYES ORGÁNICAS (Art. 203 CRBV)
5. MATERIAS QUE REQUIEREN LAS DOS TERCERAS PARTES DE LA TOTALIDAD DE LAS DIPUTADAS Y DIPUTADOS (110/165)
5.1. SOMETER a referendo los tratados, convenios o acuerdos internacionales que pudieren comprometer la soberanía nacional o transferir competencias a órganos supranacionales. (Art. 73 CRBV)
5.2. SOMETER a referendo proyectos de ley. (Art. 73 CRBV).
5.3. DESIGNAR a los Magistrados del TSJ (Arts. 264 y 265 CRBV y Art. 8 LOTSJ)
5.4. REMOVER a los Magistrados del TSJ previa audiencia concedida al interesado o interesada, en caso de faltas graves ya calificadas por el Poder Ciudadano, en los términos que la ley establezca (Art. 265 CRBV).
5.5. REMOVER a la Defensora o Defensor del Pueblo (Art. 25. 2 y 25.4 LODP)
5.6. DESIGNAR a la Defensora o Defensor del Pueblo (Art. 17 LODP- Art. 279 CRBV)
5.7. DECIDIR cuando la ausencia temporal de la Defensora o Defensor del Pueblo se considera como cese de sus funciones (Art. 26 LODP)
5.8. APROBAR PROYECTO DE REFORMA. (Art. 343.5 CRBV)
5.9. INICIATIVA de una Asamblea Nacional Constituyente (Art. 348 CRBV)
Sugerimos la lectura del artículo 187 de la CRBV, que establece las competencias de la AN.
CRBV: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
LOTSJ: Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia
LOPE: Ley Orgánica del Poder Electoral
LODP: Ley Orgánica de la Defensoría del Pueblo
LOMP: Ley Orgánica del Ministerio Público
LOPC: Ley Orgánica del Poder Ciudadano
RID: Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea Nacional
AN: Asamblea Nacional
JD: Junta Directiva
Por: Abog. Frank E. Payares M. - Mucha agua ha pasado debajo del puente sin embargo, la correlación de fuerzas parlamentarias que surge luego de las elecciones del 26 de septiembre, guarda cierta semejanza con el parlamento del período 2000-2005. La relación de entonces fue, si mal no recuerdo, 80 parlamentarios opositores contra 85 gubernamentales.
Los resultados electorales del 26/S dan para muchas lecturas. Sólo me referiré a al valor del voto en la nueva correlación de fuerzas: 98 parlamentarios gubernamentales, 65 claramente opositores y 2 del PPT, que procurarán sacarle provecho a esos dos votos. Cada voto contará como nunca.
Tres son las fuentes que regulan el tema de las mayorías requeridas en la AN para tomar decisiones: la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), el Reglamento Interior y de Debates (RID) de la Asamblea Nacional (AN) y diversas leyes.
MAYORÍA ABSOLUTA
La definición de mayoría absoluta la da el RID:
“Artículo 119. Las decisiones de la Asamblea Nacional se tomarán por mayoría absoluta, salvo aquellas en las cuales la Constitución o este Reglamento especifiquen otro régimen. Se entiende por mayoría absoluta la mitad más uno de los diputados y diputadas presentes. Si el número de los diputados y diputadas presentes es impar, la mayoría será la mitad del número par inmediato superior.
Siempre que en este Reglamento se emplee la expresión 'mayoría' sin calificarla, se entenderá que se trata de mayoría absoluta.” (Subrayado nuestro)
De la totalidad de las diputadas y diputados (165), la mayoría absoluta es la mitad del número par inmediato superior, es decir, la mitad de 166, o lo que es lo mismo, 83 diputadas o diputados. Esta mayoría siempre estará referida a la cantidad de parlamentarias presentes en una sesión, es decir, la mayoría absoluta podría ser, en ocasiones, menor de 83 diputadas o diputados.
La mayor cantidad de decisiones que debe tomar la AN requieren mayoría absoluta.
1. MATERIAS QUE REQUIEREN LA MAYORÍA ABSOLUTA
1.1. CAMBIAR el lugar o la ciudad donde se realicen las sesiones (Art. 1 RID).
1.2. ELEGIR LA JUNTA DIRECTIVA de la Asamblea Nacional (Art. 7 del Reglamento Interior y de Debates –RID- Ésta será el 5 de enero de 2011)
1.3. ELEGIR de la Secretaria o Secretario y de la Subsecretaria o Subsecretario de la Asamblea -Art. 10 RID- 5 de enero de 2011).
1.4. REVOCAR DECISINES DE LA JD, en virtud de la apelación del interesado al pleno de la Asamblea.(Art.30.5 RID)
1.5. CONCEDER LICENCIA a diputadas o diputas por períodos superiores a los 10 días. (Art. 30.19 RID)
1.6. INTERPRETAR EL RID (Art.30.21 RID)
1.7. REMOVER a la Secretaria o Secretario y a la Subsecretaria o Subsecretario de la Asamblea. (Art. 35 RID)
1.8. RESOLVER los temas no resueltos por la Comisión Coordinadora. (Art. 39 RID)
1.9. APROBAR la sustitución de cargos directivos de las comisiones permanentes. (Art. 44 RID)
1.10. CREAR COMISIONES especiales de carácter temporal para estudios e investigaciones (Art. 47 RID)
1.11. RESOLVER la integración de comisiones y directivas de éstas. (Art. 45 RID)
1.12. INSTALACIÓN DE LA COMISIÓN DELEGADA requiere la mayoría de sus integrantes. (Art.58 RID)
1.13. DECLARAR privadas o secretas de las sesiones. (Art. 86 RID)
1.14. PRÓRROGAR EL HORARIO de las sesiones ordinarias y sesionar en días feriados. (Art. 87 RID) DECIDIR sesionar durante los días feriados. (Art. 87 RID)
1.15. DECLARAR materias de urgencia que deban discutirse en las sesiones extraordinarias. (Art. 88 RID)
1.16. DECIDIR reunirse en sesiones extraordinarias (Art. 91 RID)
1.17. DECLARAR LA URGENCIA de materias para su discusión en sesiones extraordinarias. (Art. 88 RID)
1.18. APROBAR sesiones especiales. (Art. 89 RID)
1.19. DECLARAR sesión permanente. (Artículo 90 RID).
1.20. SUSPENDER O CONCLUIR de la sesión permanente (Art. 90 RID).
1.21. APROBAR el Acta de la sesión anterior. (Art. 94.4 RID).
1.22. APROBAR del Orden del Día. (Art. 94.6 RID)
1.23. PRÓRROGA DE LA CLAUSURA de las sesiones, cuando no se haya concluido la materia. (Art. 94.9 RID)
1.24. TOMAR MEDIDAS sobre el orden público interno de la AN. (Art. 95 RID)
1.25. APROBAR EL PROGRAMA legislativo anual, al principio de cada período. (Art. 98 RID). El programa legislativo contendrá la lista de los proyectos de ley que serán discutidos durante el período, su orden de discusión y un calendario tentativo.
1.26. MODIFICAR EL PROGRAMA legislativo. (Art.99 RID)
1.27. CONSIDERAR UN ASUNTO urgente, aun cuando no se haya concluido otro. (Art.109 RID)
1.28. DECLARARSE EN COMISIÓN GENERAL para considerar cualquier asunto. (Art. 115 RID).
1.29. PROCEDENCIA o no de la continuidad de la Comisión General. (Art. 117 RID)
1.30. SUSPENSIÓN DE LA INTERPELACIÓN de un funcionario, funcionaria o particular, para una nueva oportunidad para buscar mayores elementos de juicio. (Art. 150 RID)
1.31. REFORMA DEL REGLAMENTO de la AN. (Art. 172 RID)
1.32. DESIGNAR a la Diputada o Diputado que dirigirá la sesión inicial de la Asamblea Nacional (Art. 11 RID)
1.33. REVOCAR decisiones de la Presidenta o Presidente de la Asamblea Nacional (Art. 30.5 RID)
1.34. INICIATIVA DE ENMIENDA. (Art. 341 CRBV)
1.35. INICIATIVA DE REFORMA. (Art. 343 CRBV)
1.36. SOMETER A REFERENDO CONSULTIVO las materias de especial trascendencia nacional (Art 71 CRBV).
1.37. APROBAR LEYES (Art. 109 CRBV)
1.38. DESIGNACIÓN DE FUNCIONARIOS (Art. 129 RID)
1.39. APROBAR ley en primera discusión (Art. 133 RID)
1.40. INCLUIR en las sesiones extraordinarias inmediatas proyectos de leyes en discusión. (Art. 139 RID)
1.41. DECLARAR URGENCIA CONSTITUCIONAL leyes (Arts. 134 y 141 RID).
1.42. DECLARAR VACANTE el cargo de Defensora o Defensor del Pueblo (Art. 25.1, 25.3 o 25.5 LODP)
1.43. SOLICITAR DESIGNACIÓN DE JUNTA MÉDICA para evaluar incapacidad sobrevenida de la Defensora o del Defensor del Pueblo (Art. 25- aparte LODP)
1.44. APROBAR el decreto que declare el estado de excepción, la solicitud de prórroga o aumento del número de garantías restringidas. (Art. 27 LOEE)
1.45. APROBAR la creación de distritos metropolitanos cuando los municipios que lo vayan a integrar, pertenezcan a entidades federales diferentes (Arts. 20-21-232 LOPM)
1.46. ATRIBUIR a los Municipios o a los Estados determinadas materias de la competencia nacional, a fin de promover la descentralización. (Art. 157 CRBV)
1.47. REMOVER a la Fiscala o Fiscal General de la República (Art. 22 LOMP)
1.48. DAR EL VOTO FAVORABLE para que la Vice fiscala o el Vice fiscal suplan temporalmente a la Fiscala o Fiscal General de la República. (Art. 24 LOMP)
1.49. AUTORIZAR a la Fiscala o Fiscal General de la República para designar a la Vice fiscala o el Vice fiscal (Art. 25.3 LOMP)
MAYORÍAS CALIFICADAS
Por tal se entiende un número de diputadas y diputadas, superior a la mayoría absoluta (83/165), que se requiere para que la AN apruebe una determinada materia. Hay cuatro (4) tipos de mayorías calificadas: las tres quintas partes de la totalidad de las diputadas y diputados (99/165) y las tres quintas partes de las diputadas y diputados presentes en una sesión; las dos terceras partes de la totalidad de las diputadas y diputados (110 /165) y las 2/3 de las diputadas y diputados presentes en una sesión.
2. MATERIAS QUE REQUIEREN 3/5 PARTES DE LA TOTALIDAD DE LAS DIPUTADAS Y DIPUTADOS (99/165)
2.1. VOTO DE CENSURA contra la Vicepresidenta o Vicepresidente Ejecutivo o de una Ministra o Ministro, que implica su destitución. (Arts. 187.10 y 240 CRBV)
2.2. REVOCATORIA en todo o en parte, de un acto de la Asamblea (Art. 120 RID).
2.3. APROBACIÓN DE LEYES HABILITANTES (Art. 203 CRBV)
3. MATERIAS QUE REQUIEREN 3/5 PARTES DE LAS DIPUTADAS Y DIPUTADOS PRESENTES
3.1. PRIVAR DEL DERECHO DE PALABRA a la Diputada o Diputado por infracción de las reglas del debate (Art. 106).
3.2. CERRAR EL DEBATE de las mociones por considerarse suficientemente debatido un asunto (Art. 110.4)
4. MATERIAS QUE REQUIEREN 2/3 PARTES DE LAS DIPUTADAS Y DIPUTADOS PRESENTES EN UNA SESIÓN.
4.1. ANULAR VOTO EMITIDO por diputadas o diputados en actos en los que tuvieren interés económico (Art. 18 RID)
4.2. SEPARACIÓN TEMPORAL de una diputada o diputado.(Art. 187.20 CRBV)
4.3. CREAR O SUPRIMIR Comisiones Permanentes (Art. 193 CRBV)
4.4. APROBAR LEYES ORGÁNICAS (Art. 203 CRBV)
5. MATERIAS QUE REQUIEREN LAS DOS TERCERAS PARTES DE LA TOTALIDAD DE LAS DIPUTADAS Y DIPUTADOS (110/165)
5.1. SOMETER a referendo los tratados, convenios o acuerdos internacionales que pudieren comprometer la soberanía nacional o transferir competencias a órganos supranacionales. (Art. 73 CRBV)
5.2. SOMETER a referendo proyectos de ley. (Art. 73 CRBV).
5.3. DESIGNAR a los Magistrados del TSJ (Arts. 264 y 265 CRBV y Art. 8 LOTSJ)
5.4. REMOVER a los Magistrados del TSJ previa audiencia concedida al interesado o interesada, en caso de faltas graves ya calificadas por el Poder Ciudadano, en los términos que la ley establezca (Art. 265 CRBV).
5.5. REMOVER a la Defensora o Defensor del Pueblo (Art. 25. 2 y 25.4 LODP)
5.6. DESIGNAR a la Defensora o Defensor del Pueblo (Art. 17 LODP- Art. 279 CRBV)
5.7. DECIDIR cuando la ausencia temporal de la Defensora o Defensor del Pueblo se considera como cese de sus funciones (Art. 26 LODP)
5.8. APROBAR PROYECTO DE REFORMA. (Art. 343.5 CRBV)
5.9. INICIATIVA de una Asamblea Nacional Constituyente (Art. 348 CRBV)
Sugerimos la lectura del artículo 187 de la CRBV, que establece las competencias de la AN.
CRBV: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
LOTSJ: Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia
LOPE: Ley Orgánica del Poder Electoral
LODP: Ley Orgánica de la Defensoría del Pueblo
LOMP: Ley Orgánica del Ministerio Público
LOPC: Ley Orgánica del Poder Ciudadano
RID: Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea Nacional
AN: Asamblea Nacional
JD: Junta Directiva
lunes, 6 de junio de 2011
Venezuela con V de Violencia
Venezuela con V de Violencia
Con 48 homicidios por cada 100 mil habitantes, es uno de los países más violentos de Latinoamérica.
Por: Oscar Medina / Caracas | Fecha: 10/05/11
Robert Monsalve lo mataron aquí pero su cuerpo está allá abajo. Se ve muy claro: la gran mancha y las chispas rojas, oscuras, de sangre seca. A cuatro pasos de donde lo asesinaron está la puerta de una casa: gente que mira el ajetreo desde la seguridad de una reja. No vieron nada: "Todas las noches escuchamos disparos." Obvio, nadie se asoma cuando el plomo habla.
El rastro de sangre baja la cuesta. Es una línea sinuosa que va perdiendo color: el sol, el polvo, los automóviles, las motos, los perros, los curiosos. Todos le pasan por encima. Ninguna autoridad resguarda la escena del crimen: las series de televisión nos han mentido. En Venezuela, la palabra barrio tiene una connotación distinta al resto del continente: se refiere a una zona de pobreza, de bajo nivel económico. Y en el barrio, en este rincón de la vasta marginalidad de Caracas, en la vida real, las cosas son de otra manera, y sólo un ladrillo partido y una botella de cerveza ligera resguardan un casquillo de bala: la evidencia.
Robert está al final de su sangre: lo cubre una sábana vieja estampada con flores azules, la cabeza debajo de un carro destartalado y sin ruedas. Casi puedes atisbar el desprecio con el que fue arrojado ahí tras prolongar su agonía a lo largo de esta calle.
Es un domingo de marzo. Y, como siempre, el domingo es el día de contar muertos, la jornada en que los reporteros de sucesos, los de la nota roja, persiguen con afán la cifra que las autoridades niegan: ¿Cuántos asesinatos hubo en Caracas durante el fin de semana? ¿Cuántos en el resto del país? María Isoliett Iglesias, periodista del diario El Universal, está en eso. En la mañana ha seguido la ruta usual: apostarse un buen rato frente a la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), a esperar a que algún funcionario conocido le suelte al paso algún dato: hay uno aquí, otro en tal lugar, hemos contado tantos? Nada oficial: sólo eso, un comentario recibido a la sombra de un árbol en un terreno vecino a la sede policial donde, desde el año 2002, la prensa dejó de ser bienvenida tras la abrupta eliminación del salón en el que los reporteros tenían acceso al registro policial.
El otro punto de la ruta está en Colinas de Bello Monte, una zona de clase media alta, una colina llena de casas añosas y edificios de departamentos, donde está enclavada la morgue caraqueña. Y aquí se desarrolla un curioso trapicheo en el que la información, como el agua, encuentra siempre por donde fluir.
"Apúrate, que un zamuro me dijo que hay dos vía pública". Ése es el mensaje que recibo en el celular. En este contexto, "zamuro" no es el ave rapaz diurna que se alimenta de carroña de la que hablan los diccionarios. Los zamuros de la morgue son los que venden servicios funerarios a las familias que llegan a este lugar a buscar a sus muertos. El zamuro sabe cuando la furgoneta policial ha salido a recoger cadáveres. Y "dos vía pública" es eso: dos cuerpos tirados en la calle.
Y así vamos a dar al sector B, Las Casitas, en La Vega, donde esta historia comienza; luego de transitar por eso que llaman "la carretera negra", un lugar donde no quisieras estar en plena noche. Y al llegar esto es lo que se ve: casas con fachadas de colores estridentes, dos agentes de saco y corbata, un montón de curiosos, dos uniformados de la Guardia Nacional, la sangre que baja por la pendiente y se empoza, un perro sucio olisqueando y, unos pasos más arriba, el cuerpo de Robert.
"Cuidado, que si pisas la sangre del muerto, es de mala suerte", advierte la reportera María Isoliett Iglesias.
Nelson es el hermano de Robert. Sereno, cuenta que le han dicho que Robert estaba en una fiesta, que hubo una pelea, que hacía cinco días que no hablaba con él, que trabajaba como repartidor de pizzas, que no tiene idea ni de quién ni por qué lo mataron, que tenía tres hijos que viven con la ex esposa, que había otro joven que también murió, que eso fue en la madrugada y no sabe nada más.
Eva habla y te mira a los ojos. Y te das cuenta de que ese rostro tiene una expresión que has visto muchas veces en los noticieros de televisión: es la resignación de quien sabe que, estando en lugares como ése, llevando una vida como ésa, amanecer tiroteado en el asfalto es un final previsible. Eva es la madre de Robert. Ya pasó por esto hace 16 años, cuando asesinaron a Orwil Roberto, su otro hijo. Poco más puede aportar: "La gente no quiere contar nada, pero se ve que lo mataron arriba y lo arrastraron hasta aquí."
Ahí está: le sobresalen los pies, se ven los jeans, los zapatos marrones, los calcetines negros. A un costado quedaron los guantes quirúrgicos de algún agente. Y un ilde de Orunlá -una pulsera de cuentas verdes y amarillas característica de la santería- que ya está roto.
Los funcionarios presentes son parcos, esquivos. Presumen que haya sido un clásico de estos barrios donde los problemas se solucionan a pistola: ajuste de cuentas. A Robert le dieron una puñalada y tres balazos. Cabeza, cuello y abdomen: por ahí entró el plomo. La otra víctima era un militar, sargento del Ejército. Murió en un hospital.
A Robert lo dejaron tendido más o menos a las cinco de la madrugada. A las diez de la mañana seguía ahí. Antes de irnos camino a la morgue, me entregan un souvenir macabro: "Toma, tu primera concha (casquillo) de bala."
Con 48 homicidios por cada 100 mil habitantes, es uno de los países más violentos de Latinoamérica.
Por: Oscar Medina / Caracas | Fecha: 10/05/11
Robert Monsalve lo mataron aquí pero su cuerpo está allá abajo. Se ve muy claro: la gran mancha y las chispas rojas, oscuras, de sangre seca. A cuatro pasos de donde lo asesinaron está la puerta de una casa: gente que mira el ajetreo desde la seguridad de una reja. No vieron nada: "Todas las noches escuchamos disparos." Obvio, nadie se asoma cuando el plomo habla.
El rastro de sangre baja la cuesta. Es una línea sinuosa que va perdiendo color: el sol, el polvo, los automóviles, las motos, los perros, los curiosos. Todos le pasan por encima. Ninguna autoridad resguarda la escena del crimen: las series de televisión nos han mentido. En Venezuela, la palabra barrio tiene una connotación distinta al resto del continente: se refiere a una zona de pobreza, de bajo nivel económico. Y en el barrio, en este rincón de la vasta marginalidad de Caracas, en la vida real, las cosas son de otra manera, y sólo un ladrillo partido y una botella de cerveza ligera resguardan un casquillo de bala: la evidencia.
Robert está al final de su sangre: lo cubre una sábana vieja estampada con flores azules, la cabeza debajo de un carro destartalado y sin ruedas. Casi puedes atisbar el desprecio con el que fue arrojado ahí tras prolongar su agonía a lo largo de esta calle.
Es un domingo de marzo. Y, como siempre, el domingo es el día de contar muertos, la jornada en que los reporteros de sucesos, los de la nota roja, persiguen con afán la cifra que las autoridades niegan: ¿Cuántos asesinatos hubo en Caracas durante el fin de semana? ¿Cuántos en el resto del país? María Isoliett Iglesias, periodista del diario El Universal, está en eso. En la mañana ha seguido la ruta usual: apostarse un buen rato frente a la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), a esperar a que algún funcionario conocido le suelte al paso algún dato: hay uno aquí, otro en tal lugar, hemos contado tantos? Nada oficial: sólo eso, un comentario recibido a la sombra de un árbol en un terreno vecino a la sede policial donde, desde el año 2002, la prensa dejó de ser bienvenida tras la abrupta eliminación del salón en el que los reporteros tenían acceso al registro policial.
El otro punto de la ruta está en Colinas de Bello Monte, una zona de clase media alta, una colina llena de casas añosas y edificios de departamentos, donde está enclavada la morgue caraqueña. Y aquí se desarrolla un curioso trapicheo en el que la información, como el agua, encuentra siempre por donde fluir.
"Apúrate, que un zamuro me dijo que hay dos vía pública". Ése es el mensaje que recibo en el celular. En este contexto, "zamuro" no es el ave rapaz diurna que se alimenta de carroña de la que hablan los diccionarios. Los zamuros de la morgue son los que venden servicios funerarios a las familias que llegan a este lugar a buscar a sus muertos. El zamuro sabe cuando la furgoneta policial ha salido a recoger cadáveres. Y "dos vía pública" es eso: dos cuerpos tirados en la calle.
Y así vamos a dar al sector B, Las Casitas, en La Vega, donde esta historia comienza; luego de transitar por eso que llaman "la carretera negra", un lugar donde no quisieras estar en plena noche. Y al llegar esto es lo que se ve: casas con fachadas de colores estridentes, dos agentes de saco y corbata, un montón de curiosos, dos uniformados de la Guardia Nacional, la sangre que baja por la pendiente y se empoza, un perro sucio olisqueando y, unos pasos más arriba, el cuerpo de Robert.
"Cuidado, que si pisas la sangre del muerto, es de mala suerte", advierte la reportera María Isoliett Iglesias.
Nelson es el hermano de Robert. Sereno, cuenta que le han dicho que Robert estaba en una fiesta, que hubo una pelea, que hacía cinco días que no hablaba con él, que trabajaba como repartidor de pizzas, que no tiene idea ni de quién ni por qué lo mataron, que tenía tres hijos que viven con la ex esposa, que había otro joven que también murió, que eso fue en la madrugada y no sabe nada más.
Eva habla y te mira a los ojos. Y te das cuenta de que ese rostro tiene una expresión que has visto muchas veces en los noticieros de televisión: es la resignación de quien sabe que, estando en lugares como ése, llevando una vida como ésa, amanecer tiroteado en el asfalto es un final previsible. Eva es la madre de Robert. Ya pasó por esto hace 16 años, cuando asesinaron a Orwil Roberto, su otro hijo. Poco más puede aportar: "La gente no quiere contar nada, pero se ve que lo mataron arriba y lo arrastraron hasta aquí."
Ahí está: le sobresalen los pies, se ven los jeans, los zapatos marrones, los calcetines negros. A un costado quedaron los guantes quirúrgicos de algún agente. Y un ilde de Orunlá -una pulsera de cuentas verdes y amarillas característica de la santería- que ya está roto.
Los funcionarios presentes son parcos, esquivos. Presumen que haya sido un clásico de estos barrios donde los problemas se solucionan a pistola: ajuste de cuentas. A Robert le dieron una puñalada y tres balazos. Cabeza, cuello y abdomen: por ahí entró el plomo. La otra víctima era un militar, sargento del Ejército. Murió en un hospital.
A Robert lo dejaron tendido más o menos a las cinco de la madrugada. A las diez de la mañana seguía ahí. Antes de irnos camino a la morgue, me entregan un souvenir macabro: "Toma, tu primera concha (casquillo) de bala."
domingo, 5 de junio de 2011
Upata sumida en un espiral de violencia e inseguridad
La muerte del comerciante Chalo Rengifo causó consternación en el pueblo upatense. Para el activista juvenil del MinUnidad, Genaro Mosquera, la delincuencia no sólo es producto de la descomposición social, sino de la inefectividad de los organismos de seguridad.
Diana Pérez Gámez
Foto Archivo
D4Muerto
Asesinatos, robo a mano armada, tráfico de estupefacientes y secuestros son los delitos más comunes
El pasado 2 de junio Chalo Rengifo se levantó temprano como de costumbre. A las 6:00 de la mañana se dirigió a su finca ubicada en El Buey a realizar labores de siembra. Normalmente Rengifo luego de inspeccionar la situación del campo se montaba en su Ford año 93 y regresaba a Upata para atender su tienda de publicidad. Pero ese jueves no regresó. El viernes al caer la tarde, el hombre de 45 años fue hallado sin vida en un barranco maniatado y golpeado.
Su hijo Johan Rengifo cuenta que su padre era de carácter fuerte, apegado a su familia y a su trabajo. “Todos los días almorzábamos en casa de mi abuela y luego a las 2:00 de la tarde iba a abrir el negocio, teníamos una vida normal”, expresó con voz entrecortada el hijo menor de Rengifo. Los autores de este hecho aún no han sido identificados, mucho menos las causas del crimen. Las investigaciones apenas comienzan y una familia, ahora quebrantada, se enluta por la pérdida de este padre.
El dominio de la inseguridad
Ayer cuando apenas comenzaba a asomarse el día, el médico Juan Prada pasaba consultas en una de las salas de la clínica CICA de Upata. Eran aproximadamente las 11:00 de la mañana cuando la jugada delincuencial se paseó por la mirada indiferente de los presentes. El asaltante entró al consultorio, sometió al galeno y salió con una laptop, un teléfono y 300 bolívares. De este hecho tampoco se conocen los autores, la pesquisas no han arrojado ningún dato hasta los momentos.
Dos cosas tiene en común el asesinato de Chalo Rengifo y el robo del médico Juan Prada: violencia e inseguridad, flagelos que parecen moverse con fuerza en el municipio Piar, ubicado al sur del estado Bolívar. Aquí el sistema integral de Seguridad Ciudadana, suscrito en las líneas estratégicas del programa de gobierno del alcalde socialista, Gustavo Muñiz, parece ser sólo una propaganda en su página web.
Descomposición y descontrol
Genaro Mosquera, activista juvenil de Upata y Coordinador Regional del partido político MIN Unidad, supone que esta realidad es compleja y va más allá de la descomposición social por la ausencia de valores éticos, morales y familiares en la que está sumergida la sociedad.
Para Mosquera este problema tiene de cómplice el descontrol y el fracaso de los cuerpos de seguridad, la impunidad en los actos delictivos, el desempleo y la pobreza. “Hay que llegarle al hueso al sistema judicial que es realmente deplorable, aquí abunda la impunidad, por lo menos el 60 por ciento de los detenidos que incurren en actos ilícitos quedan el libertad”, indicó.
Según algunos datos que maneja Mosquera, el promedio de edad de las personas asesinadas es de 18 y 35 años y los delitos más comunes son: robo a mano armada, tráfico de estupefacientes y secuestros. Detalló que mensualmente se cometen 4 asesinatos y a diario más de 2 negocios son asaltados en esta población.
__Alerta en instituciones__
La situación también preocupa a organizaciones e instituciones. Miguel Rojas, presidente de la Cámara de Comercio de Upata, informó que ya se han reunido con la Asociación de Ganaderos para tratar precisamente el tema de la inseguridad. “Estamos consternados y rechazamos categóricamente el asesinato del comerciante Chalo, nosotros estamos pidiendo a las fuerzas vivas que se aboquen a la solución de este problema”, expuso Rojas.
Diana Pérez Gámez
Foto Archivo
D4Muerto
Asesinatos, robo a mano armada, tráfico de estupefacientes y secuestros son los delitos más comunes
El pasado 2 de junio Chalo Rengifo se levantó temprano como de costumbre. A las 6:00 de la mañana se dirigió a su finca ubicada en El Buey a realizar labores de siembra. Normalmente Rengifo luego de inspeccionar la situación del campo se montaba en su Ford año 93 y regresaba a Upata para atender su tienda de publicidad. Pero ese jueves no regresó. El viernes al caer la tarde, el hombre de 45 años fue hallado sin vida en un barranco maniatado y golpeado.
Su hijo Johan Rengifo cuenta que su padre era de carácter fuerte, apegado a su familia y a su trabajo. “Todos los días almorzábamos en casa de mi abuela y luego a las 2:00 de la tarde iba a abrir el negocio, teníamos una vida normal”, expresó con voz entrecortada el hijo menor de Rengifo. Los autores de este hecho aún no han sido identificados, mucho menos las causas del crimen. Las investigaciones apenas comienzan y una familia, ahora quebrantada, se enluta por la pérdida de este padre.
El dominio de la inseguridad
Ayer cuando apenas comenzaba a asomarse el día, el médico Juan Prada pasaba consultas en una de las salas de la clínica CICA de Upata. Eran aproximadamente las 11:00 de la mañana cuando la jugada delincuencial se paseó por la mirada indiferente de los presentes. El asaltante entró al consultorio, sometió al galeno y salió con una laptop, un teléfono y 300 bolívares. De este hecho tampoco se conocen los autores, la pesquisas no han arrojado ningún dato hasta los momentos.
Dos cosas tiene en común el asesinato de Chalo Rengifo y el robo del médico Juan Prada: violencia e inseguridad, flagelos que parecen moverse con fuerza en el municipio Piar, ubicado al sur del estado Bolívar. Aquí el sistema integral de Seguridad Ciudadana, suscrito en las líneas estratégicas del programa de gobierno del alcalde socialista, Gustavo Muñiz, parece ser sólo una propaganda en su página web.
Descomposición y descontrol
Genaro Mosquera, activista juvenil de Upata y Coordinador Regional del partido político MIN Unidad, supone que esta realidad es compleja y va más allá de la descomposición social por la ausencia de valores éticos, morales y familiares en la que está sumergida la sociedad.
Para Mosquera este problema tiene de cómplice el descontrol y el fracaso de los cuerpos de seguridad, la impunidad en los actos delictivos, el desempleo y la pobreza. “Hay que llegarle al hueso al sistema judicial que es realmente deplorable, aquí abunda la impunidad, por lo menos el 60 por ciento de los detenidos que incurren en actos ilícitos quedan el libertad”, indicó.
Según algunos datos que maneja Mosquera, el promedio de edad de las personas asesinadas es de 18 y 35 años y los delitos más comunes son: robo a mano armada, tráfico de estupefacientes y secuestros. Detalló que mensualmente se cometen 4 asesinatos y a diario más de 2 negocios son asaltados en esta población.
__Alerta en instituciones__
La situación también preocupa a organizaciones e instituciones. Miguel Rojas, presidente de la Cámara de Comercio de Upata, informó que ya se han reunido con la Asociación de Ganaderos para tratar precisamente el tema de la inseguridad. “Estamos consternados y rechazamos categóricamente el asesinato del comerciante Chalo, nosotros estamos pidiendo a las fuerzas vivas que se aboquen a la solución de este problema”, expuso Rojas.
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